
En mi barrio, entre los aficionados al fútbol, la más vehemente manifestación de la frustración es la fe sin límites ni recato. Hay quienes, sintiéndose más aventajados y perspicaces, como mi hermano Saúl, dan cuenta de la expansión de este fenómeno hacia todos los escenarios de la vida ciudadana… Especialmente entre cierta gente plañidera.




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